Los Primeros Cuidados del Cachorro

Cuando un cachorro llega a un hogar es importante que comprendas que se trata de un animalito con pocos meses de vida que ha sido separado de su madre y hermanos, por lo que debemos procurar que su llegada al hogar sea lo más placentera posible para el cachorrito.



Un hecho muy probable es que durante los primeros días el cachorro llore. En este caso puedes reconfortarlo haciéndole caricias y dándole compañía. 


Un cachorro necesita contacto continuo para poder reconocer el nuevo ambiente que lo rodea.


Un excelente truco para reconfortar a un cachorro consiste acariciarlo suavemente con una esponja o trapo áspero ligeramente humedecido en agua tibia, de este modo simularás la lengua de su madre. 


Este es un excelente truco que puedes utilizar durante los primeros días, únicamente mientras el cachorro logra despegarse de su mamá y adaptarse de esta manera a su nueva familia.


Otro truco por el que puedes optar consiste en colocar bolsas o botellas de agua caliente en el lugar donde duerme a fin de que el pequeño perrito no se sienta solo. 


No olvides retirar las botellas antes de que las mismas se enfríen por completo.




También puedes intentar colocar un reloj cerca del perro a fin de simular que el tic tac son los latidos del corazón de su madre.


Por otro lado, es de vital importancia que seas capaz de acostumbrar al cachorro desde muy pequeño a crear los hábitos de higiene apropiados. 


Como su dueño, es tu responsabilidad enseñarle a tu mascota a hacer las necesidades en el lugar apropiado, ya sea que se trate del jardín, en una caja, sobre un diario o en un rincón.


Para lograr este objetivo puedes ayudarte con palabras de adiestramiento, recompensándolo y premiándolo cuando haga sus necesidades en el lugar adecuado. 


De este modo, a medida que el perro vaya creciendo, sólo deberá preocuparse por jugar y no tendrá necesidad de aprender esta tarea.


A la hora de jugar con el cachorro, recuerda que debes hacerlo dentro de sus propios términos. 


Si bien al tratarse de un animal pequeño, parece irresistible alzarlo y tenerlo en brazos, en realidad, lo mejor que puedes hacer por él  es jugar arrodillándote en el piso a su altura a fin de que el pequeño perro reconozca su propia independencia y cuando crezca no se acostumbre a subirse a las personas y muebles.


Algo que no debes olvidar es que lo que le permites a un perro una vez, éste lo identifica como un permiso por siempre. 

Esto significa que si de cachorro dejas que  tu perro duerma en tu cama, cuando el mismo crezca, deseará continuar con esta conducta y esto, sin dudas, no es aconsejable.