Muchos dueños de perros, fundamentalmente aquellos que tienen más de uno, suelen cometer errores en la educación de sus mascotas.
Aunque no lo hacen intencionalmente, tienen la creencia errónea de suponer que un perro debe ser educado como si se tratara de una persona y esto sin dudas es una gran equivocación.
La tendencia común del ser humano es defender siempre al animal más débil y esto puede resultar peligroso ya que atenta contra la naturaleza propia de los animales, pues en el mundo de los perros, no existe lugar para los débiles.
Un error muy común:
Intervenir en la jerarquía de los animales
Un ejemplo muy común puede ser el siguiente:
Los perros de la casa siempre mantuvieron una buena relación, ya que el segundo llegó al hogar cuando el primer perro era ya un adulto.
Este perro creció conociendo esta jerarquía, es decir, a su llegada ya había un jefe ( el dueño ) y además había alguien de jerarquía superior a él (el perro adulto) .
Con el paso del tiempo los perros conviven sin tener ningún tipo de conflicto, sin embargo, en algún momento, el más pequeño comienza a cuestionar la jerarquía del perro adulto.
Por esta razón, decide desafiarlo ya que se siente más fuerte pues ha crecido y siente la necesidad de que puede ocupar su lugar.
El perro adulto aceptará el desafío, demostrando su autoridad al tumbar al perro más joven, dejándolo boca arriba y llorando.
Este es un comportamiento muy común dentro de la vida de los perros. Se ha vuelto a establecer una jerarquía y el liderazgo del perro adulto se ha reafirmado.
El error se comete cuando el dueño interviene inclinándose por el perro más débil. Incluso puede llegar a retar y golpear al perro adulto.
Ante esta situación, el perro más joven siente que es más importante ya que el jefe se ha puesto de su lado, por lo que volverá a buscar un nuevo enfrentamiento .
De este modo, el perro adulto puede ver cuestionada su jerarquía y esta situación le ocasiona un gran disgusto.
Ante esta injusticia, existe la posibilidad de que el perro adulto intente desafiar al dueño cuestionando su papel jerárquico para volver a tomar control de esta situación a través de la rebelión, la desobediencia o peor aún, recurriendo a la violencia.
Reacción apropiada
Para evitar este error, el dueño no debe intervenir ante esta situación. El jefe de la manada, cumple la función de contemplar las peleas por jerarquía y sólo debe intervenir cuando es necesario.
Incluso, en este caso, lo adecuado sería retar al perro más débil para apoyar al más dominante.
Nunca olvides que debes educar a tu perro como lo que es: un animal y no como una persona.
Puedes darle todo tu amor, cariño, pasear y jugar con ellos, pero nunca debes dejar de ser el líder de la manada y educar a los perros dentro de las reglas caninas.

